Las pequeñas empresas también pueden iniciar acciones  para que la empresa familiar crezca y alcance sus objetivos.

Cuando la empresa madura, se formaliza y se expande o está en un proceso de sucesión, necesita una family office.

Las empresas familiares deben crear un consejo con miembros de la familia, que están capacitados para orientar las decisiones de la familia en cuatro ejes, principalmente:

1. Administrar el patrimonio de la familia

Este punto es importante porque, según las estadísticas, en 10 años las empresas pierden su patrimonio por parte de planeación.

2. Mantener la armonía familiar y promover la filantropía

La family office debe procurar que las decisiones que se tomen no rompan con la armonía de la familia y también administrar los proyectos filantrópicos.

“Si la familia funciona bien es la base para que funcionen los negocios”.

3. Impulsar el espíritu emprendedor y formar accionistas responsables

En este eje, la tarea es organizar cursos y programas para incentivar proyectos emprendedores dentro de la familia, para mejorar el producto y la oferta, o bien para incursionar en otros ámbitos.

4. Asegurar la perennidad de la empresa familiar

Para lograr que la empresa perdure es indispensable trabajar para que las diferentes generaciones se integren y trabajen en equipo.

En este sentido, tener un sueño compartido vigente, planear procesos familiares con anticipación, formar redes de comunicación abiertas, profesionalizar el equipo gerencial y tener un gobierno corporativo sólido, son claves fundamentales.

Contar con una family office es recomendable para superar la tercera y cuarta generación de una empresa familiar.
Fuente: Yanin Alfaro